lunes, 23 de noviembre de 2020

FF #352 Doctor Dom vs Mr Fantastic a la Simonson.

En “No time like the present or.. It ain’t funny how time slips away!” (Fantastic Four #352) El autor integral Walter Simonson, que se encontraba en la cresta de la ola en su corta etapa con los cuatro fantásticos, se encarga de presentar posiblemente el número más complejo a nivel narrativo y artístico de su carrera. Walt siempre está un nivel más allá de su propio genio, pero en esta ocasión, para mi humilde persona, un duelo a muerte con saltos temporales hacen de este capítulo el más glorioso de todos.


Debo previamente señalar como obligación, que no tengo mucho número de FF leído, algo de Lee/Kirby (estoy en el Essential #2), Hickman, Robinson y Simonson, obviamente. Ahora dentro de todo ese repertorio nada me produce más placer que una lucha sin cuartel entre Richards y Doom.




Los FF de Walt son una burbuja temporal principalmente por la época en la que fueron publicados. Inicio de los noventa, Marvel está en su época de reestructuración, los jóvenes ilustradores del nuevo ze
itgeist
eran los dioses en ventas, Todd Mcfarlane, Jim Lee, Marc Silvestri, Liefeld, entre otros, cambiaron la estética de títulos ya clásicos. Esto no quiere decir que la vieja guardia no pudiera dar pelea contra el actual canon estético. Dentro de ese panteón de ilustradores camaleónicos se encuentra el autor que nos interesa, responsable de una emblemática etapa con el dios asgardiano Thor, al igual que X-Factor, Manhunter y Orion, siempre con una impronta Kirbyana. Por esto mismo tenía que tener una etapa frente los Cuatro Fantásticos.


Para este entonces, la familia Marveliana había luchado contra Galactus en el final del universo, acompañado de Iron Man y Thor, Ben era humano de vuelta, pero la actual Ms Marvel, Sharon Ventura era ahora “She Thing”, a su vez Johnny estaba en pareja con Alice (¿Recuerdan esas épocas?). Además el equipo se había enfrentado contra un Stalin robótico tras la cortina de hierro para luego caer en una isla repleta de dinosaurios y tropas norteamericanas. En los siguientes números el grupete se enfrenta a los Skrulls y Mole Man para luego sí llegar al evento principal.



En el arco previo (#347, #348, #349), Walt solo se encarg
ó de los guiones y dejó al siempre increíble
Arthur Adams hacerse cargo de los lápices. Sin dudas fue un éxito asegurado, además toda la formación de los FF era cambiada por Wolverine, Hulk, Ghost Rider y Spidey, convirtiendo esos tres simples números en un clásico, con incluso su propio libro. Entonces para subir aun mas la vara, el guionista se dispuso a dejar su huella en esta corta pero efectiva etapa. Si en los primeros números se había encargado de enfrentar a estos héroes contra Galactus, el cierre debía ser contra el archi nemesis, Doctor Doom (aunque el real cierre fue contra Mark Gruenwald y su cruzada por proteger el continuo espacio tiempo).


En el #350 una invasión de “Dooms” asedio el castillo de Latveria, ahora controlado por Kristoff, en el ataque, hace acto de presencia el real con nueva armadura y un plan para atacar a los Fantastic Four. Primero le ofrece un trato a Sharon Ventura, ahora conocida como She Thing, con la promesa de devolverle su normalidad. Luego de llevar a cabo esta parte de su plan  informó al resto de la familia de héroes que tenía cautiva a la actual pareja de Ben Grimm en su reino, obviamente en el ínterin los cuatro enfrentan trampas individuales y Thing es el primero que llega al socorro de su novia para ser cruelmente atacado por ella luego de una breve confusión. Así termina el episodio previo, Richards llega y el monarca lo invita a batirse a duelo como nunca antes había sucedido. Antes de que se pudiera ver la culminación de esta lucha, el autor necesito darse un respiro así que en el #352 llega el final.

En este capítulo en particular se revela que Doom no había hecho acto de presencia desde el enfrentamiento del edificio Baxter, de esta manera también Simonson mencionaba de forma encubierta la postura de John Byrne sobre cuando era un doombot y cuando no lo era, para el escritor de esta etapa todos eran bots del tirano desde el #40, una bestialidad. En el episodio que nos interesa, además del enfrentamiento temporal, acontecen varios hechos. En primera instancia aparece un tercer grupo interesado que serían “los agentes del tiempo” una entidad controladora que serían los villanos reales de esta saga, a su vez Ben rescata a los Storms y hace las paces con su chica.


En el final, a diferencia de los ejemplos a los que hice mención en el párrafo anterior, Doom sale airoso del combate gracias a un artilugio de último momento, no es el vencedor pero puede sentirse consagrado al estar un paso más adelante que Mr Fantastic, aunque en el resultado final su reemplazo es abatido por este grupo invasor.

No time like the present” es uno de los mejore episodios de los FF, capaz es necesario leerlo junto al #350 pero son dos números totalmente redondos y particularmente muy bien hechos, Simonson siempre fue y será un autor que se deja todo, pero cuando le dan rienda suelta para que experimente lo es aún más. La habilidad superlativa para crear dos relatos en un mismo cómic y que sean coherentes, con los ires y venires que de por si el viaje en el tiempo conlleva, no carece en ningún minuto de sentido y diversión. Nuevamente estamos en plenos ‘90, las mallas eran pegadas al cuerpo y las caras bien rudas pero este autor en este simple instante nos brinda el más puro divertimento. Una sinfonía de viñetas y colores a la orden de un par de ojos. Consejo de lector y de un pésimo escritor, ya busquen el #352 y no duden en leerlo. 



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