En “No time like the present or.. It ain’t funny how time slips away!” (Fantastic Four #352) El autor integral Walter Simonson, que se encontraba en la cresta de la ola en su corta etapa con los cuatro fantásticos, se encarga de presentar posiblemente el número más complejo a nivel narrativo y artístico de su carrera. Walt siempre está un nivel más allá de su propio genio, pero en esta ocasión, para mi humilde persona, un duelo a muerte con saltos temporales hacen de este capítulo el más glorioso de todos.